Un estudio de la universidad canadiense McMaster analizó la
relación entre el ejercicio y el consumo de prótidos
Existen varios caminos saludables para bajar de peso, pero
todos se encuentran con una muralla: ¿cómo hacerlo sin perder musculatura? Esto
sucede porque la mayoría de las personas tienen más grasa en proporción a
músculos y en el camino de "quemar" calorías también se pierde
fuerza.
Como es un conflicto conocido por cualquier persona que
desea perder algunos kilos sin resignar potencia antes de una competencia,
también existen muchos "consejos". Uno de los más populares es el de
consumir mucha proteína durante el proceso.
Un equipo de investigadores de la Universidad McMaster,
Canadá, decidió poner a prueba este "saber popular" para determinar
cuánto tenía de leyenda y cuánto de validez científica.
Para eso, trabajaron con 40 jóvenes con sobrepeso, a quienes
les dieron una dieta supervisada -todas las comidas incluidas- en la que había
una deficiencia del 40% de calorías con respecto a lo que por su peso
necesitaban. A su vez, fueron divididos en dos grupos (A yB), con una
diferencia: El A consumió 1,2 gramos de proteína por kilo de peso corporal;
mientras que el B, 2,4 gramos. La dosis del A estuvo cerca de lo que los
sujetos consumían de manera regular, pero por arriba de la Ingesta Diaria
Recomendada (IDR), la dosis mínima que se debe consumir de un nutriente para
mantenerse sano. La porción prótida del B triplicó los índices de la IDR.
Además, realizaron un intenso programa de ejercicios durante
seis días a la semana, por un mes. Entre otras tareas debieron entrenar
resistencia durante dos días en pista, otro par de intervalos en bicicleta, un
día de contrarreloj en bicicleta y un día de circuitos pliométricos de peso
corporal (combinan movimientos de velocidad con ejercicios de fuerza para aumentar
la potencia).
"Estos chicos estaban en mal estado, pero eso era parte
del plan. Queríamos ver lo rápido que podían conseguir ponerse en forma. Perder
un poco de grasa, pero aún conservar sus músculos y, a la vez, mejorar la
fuerza y la condición física", explicó Stuart Phillips, líder del
proyecto y profesor en el departamento de kinesiología en McMaster.
Los resultados, publicados en The American Journal of
Clinical Nutrition, revelaron que el grupo B -el de más proteína- experimentó
un aumento de la musculatura -cerca de 1 kilo- a pesar de no haber consumido la
energía suficiente, mientras que el grupo A no añadió musculatura; sin embargo,
tuvo el consuelo de tampoco perderla.
LOS INVESTIGADORES ESTABAN INTRIGADOS PORQUE EL GRUPO B TAMBIÉN PERDIÓ MÁS GRASA CORPORAL.
"Esperábamos que retengan musculatura, pero nos
sorprendió la cantidad de pérdida de grasa adicional que tuvo el grupo que
consumió más proteínas", agregó Phillips.
Al final de las 4 semanas de ejercicio y dieta, el grupo B
bajó en promedio casi 5 kilos, mientras que el A, poco más de tres. El
beneficio para todos fue que terminaron con mayor fuerza y estaban en mucho
mejor forma.
Los peligros del régimen
"Hemos diseñado este programa para los jóvenes con
sobrepeso, aunque estoy seguro de que iba a funcionar para las mujeres también,
para mejorar su forma, fuerza y ayudarlas a perder peso más rápido. Es un
programa difícil y no algo que sea sostenible o para aquellos que buscan una
solución rápida y fácil", dijo Phillips.
"Controlamos sus dietas, supervisamos el ejercicio.
Mantuvimos estos chicos bajo nuestra tutela científica durante las cuatro
semanas, los participantes se encontraban bajo constante monitoreo y estudio,
por su seguridad. Por eso, no es recomendable realizar este proyecto sin
asistencia profesional", finalizó.
Fuente: www.infobae.com



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